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Consejo General de Colegios Profesionales de la Educación Física y del Deporte

19/03/2019

El ejercicio y la enfermedad renal

El ejercicio y la enfermedad renal La incidencia de la Enfermedad Renal Crónica está aumentando en los últimos años en nuestro país, afectando a uno de cada siete adultos con una mayor prevalencia en varones. Estos datos representan un problema de salud pública, que necesita ser abordado en materia de prevención y de intervención sobre el deterioro físico que presenta esta población.

La principal causa de mortalidad en el paciente renal, es la enfermedad cardiovascular (E.C.V.). La etiología de la E.R.C., es muy difícil de determinar, sin embargo, las investigaciones más recientes indican que la diabetes y la hipertensión arterial (HTA) son las principales causas que la desencadenan. Sin embargo, existen otras enfermedades causantes de origen inmunológico, vascular, farmacológico, hereditario o infeccioso.
 
La mayoría de estas enfermedades atacan a la nefrona, provocando un deterioro en su capacidad de filtración. Este daño no suele ofrecer sintomatología hasta que la enfermedad está muy avanzada. En base a la tasa de filtración glomerular, se establecen unos estadíos, siendo el estadío 5 en el cual se hace necesario un tratamiento renal sustitutivo (diálisis o trasplante).
 
En las unidades de diálisis podemos encontrar un amplio abanico de perfiles diferentes en cuanto a condición física, pero todos ellos tienen algo en común: Acuden de manera general a dializarse tres días a la semana y el tratamiento tiene una duración aproximada de cuatro horas en las que tienen que estar sentados o tumbados, además se añade el tiempo de espera que supone el desplazamiento, para muchos de ellos en ambulancia desde su domicilio. Se establece, por tanto, una media de 18 horas semanales de inactividad física de obligado cumplimiento.
 
Nos enfrentamos a una enfermedad que, por la propia naturaleza del tratamiento, genera situaciones de sedentarismo. Si añadimos hábitos de vida poco activos, estados de ansiedad y depresión asociados a las enfermedades crónicas y la gran comorbilidad del paciente renal, tenemos como resultado la disminución de las capacidades físicas básicas, el deterioro creciente de la autonomía del paciente y por ende, la pérdida de su calidad de vida.
 
Está ampliamente demostrado que la práctica habitual de ejercicio físico combate el deterioro asociado a la E.R.C. terminal: Reduce el estrés oxidativo y otros factores de riesgo de padecer una E.C.V., frena la pérdida de masa muscular, mejora la capacidad funcional en las actividades de la vida cotidiana, reduce el sedentarismo y mejora la condición física del paciente renal.
 
El ejercicio intradiálisis es efectivo y seguro si se desarrolla de la siguiente forma: está supervisado por un/a educador/a físico deportivo/a (profesional colegiado/a con título universitario en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte), que realiza la planificación de forma individualizada; la prescripción se desarrolla junto con el nefrólogo, analizando el historial clínico de cada paciente para controlar todos los aspectos de salud a considerar para la planificación; se realiza en un ambiente controlado a nivel sanitario; se establecen estrategias de actuación con el psicólogo; la adherencia es mayor al realizarlo de forma habitual y se establece una concepción positiva del tratamiento al asociar el uso del tiempo a otra actividad (tiempo aprovechado), siendo este de mayor calidad.
 
A día de hoy, en España, un ejemplo de este trabajo efectivo y seguro para el paciente es la Fundación Renal Iñigo Álvarez de Toledo, cuyo departamento de Ejercicio en E.R.C. está dirigido por educadores/as físico deportivos/as, que realizan programas personalizados de ejercicio intradiálisis de carácter continuo desde 2016, formando parte del Grupo de Apoyo al Paciente junto a psicólogos y trabajadores sociales. Este programa atiende aproximadamente a 160 pacientes al año.

Además, el departamento colabora con diferentes universidades españolas con estudios en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte en la formación de alumnos en el ámbito del ejercicio físico en la E.R.C., desarrolla proyectos para la prevención de la enfermedad y mantiene su compromiso en investigación para compartir los avances con la comunidad científica.

Dña. Ana de Alba, nº col. 54.557. Miembro del Comité de educación físico deportiva en el ámbito sociosanitario del Consejo COLEF, coordinadora del Dpto. de Ejercicio Físico de F.R.I.A.T. y miembro del Grupo Español Multidisciplinar de Ejercicio Físico en el Enfermo Renal (GEMEFER) de la Sociedad Española de Nefrología.

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