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Estudio de la Universidad George Washington (EEUU)

31/03/2022

La actividad física reduce un 33% el riesgo de padecer Alzheimer

La actividad física reduce un 33% el riesgo de padecer Alzheimer Un estudio de la Universidad George Washington señala que realizar actividad física regular reduce un 33% el riesgo de padecer Alzheimer. Los resultados fueron presentados en la 74ª Reunión Anual de la Academia Estadounidense de Neurología.

La actividad física regular, como las caminatas rápidas o correr, tiene tanto beneficios para la salud física como para la mental. Reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes, fortalece los huesos y los músculos y reduce el estrés. También protege al cerebro y, según las conclusiones de esta investigación, podría prevenir la demencia.

Los científicos explicaron que las personas que están más en forma físicamente son menos propensas a desarrollar la enfermedad de Alzheimer (el tipo de demencia más frecuente), en comparación con las que están menos en forma.

Trabajos anteriores habían demostrado que la actividad física es uno de los factores de riesgo modificables conocidos para la demencia. Además, el ejercicio regular ayuda a combatir otros factores de riesgo relacionados con la enfermedad de Alzheimer, como la depresión y la obesidad. Ahora, la Universidad George Washington de Estados Unidos aporta más pruebas al respecto.

El doctor Edward Zamrini, del Centro Médico de Veteranos de Washington, D.C. y miembro de la Academia Americana de Neurología, explica que “uno de los hallazgos más interesantes es que, a medida que mejoraba el estado físico de las personas, disminuía su riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer; no era una propuesta de todo o nada. La gente puede trabajar para hacer cambios y mejoras incrementales en su estado físico y, con suerte, eso se asociará con una disminución relacionada en su riesgo de Alzheimer años más tarde”.

En el estudio participaron 649.605 veteranos militares de la base de datos de la Administración de Salud de los Veteranos, con una edad media de 61 años, que fueron seguidos durante una media de nueve años. No tenían la enfermedad de Alzheimer al inicio del análisis.

Los investigadores determinaron la aptitud cardiorrespiratoria de los participantes, que es una medida de cómo el cuerpo transporta el oxígeno a los músculos y de lo bien que los músculos son capaces de absorber el oxígeno durante el ejercicio.

Fueron divididos en cinco grupos, desde el menos al más apto. El nivel de forma física se determinó en función del rendimiento en una prueba en la cinta de correr. Este examen mide la capacidad de ejercicio, es decir, la mayor cantidad de esfuerzo físico que una persona puede soportar. Para las personas de mediana edad y mayores, el nivel más alto de aptitud física puede alcanzarse caminando a paso ligero la mayoría de los días de la semana, durante dos horas y media o más por semana.

El grupo con el nivel más bajo de forma física desarrolló Alzheimer a un ritmo de 9,5 casos por cada 1.000 personas por año, en comparación con los 6,4 casos por cada 1.000 personas/año del grupo con mejor forma física. Los años/persona tienen en cuenta el número de individuos que participan en un estudio, así como la cantidad de tiempo que se dedica al mismo.

La tasa de casos disminuyó a medida que aumentaba el nivel de aptitud física, con una tasa de 8,5 para el segundo grupo menos apto, 7,4 para el grupo medio y 7,2 para el segundo grupo más apto.

Cuando los investigadores ajustaron otros factores que podrían afectar al riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer, descubrieron que las personas del grupo más apto tenían un 33% menos de probabilidades de desarrollar la patología en comparación con las del grupo menos apto.

El segundo grupo más apto tenía un 26% menos de probabilidades de desarrollar la enfermedad, mientras que el grupo medio tenía un 20% menos y los del segundo grupo menos apto un 13% menos.

El Dr. Zamrini afirmó que “la idea de que se puede reducir el riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer simplemente aumentando la actividad es muy prometedora, sobre todo porque no existen tratamientos adecuados para prevenir o detener la progresión de la enfermedad. Esperamos desarrollar una escala sencilla que pueda individualizarse para que la gente pueda ver los beneficios que pueden aportar, incluso las mejoras incrementales en la forma física”.

Una limitación del estudio fue que los participantes eran en su mayoría hombres blancos. Por lo cual, los resultados de la investigación podrían no ser generalizables a otras poblaciones.


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