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Informe sobre nutrición elaborado por la FAO

24/07/2020

Dos de cada tres niños en el mundo no se alimentan de forma adecuada

Dos de cada tres niños en el mundo no se alimentan de forma adecuada La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha publicado el informe “El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2020”. Dos de cada tres niños no comen correctamente y más de tres mil millones de personas no pueden costearse una dieta sana. Además, 690 millones de ciudadanos pasan hambre.

Una dieta mínimamente saludable es la que contiene como al menos 2.300 calorías y 69 gramos de proteínas por persona y día, además de los micronutrientes necesarios. Su coste, hoy en día, excede la línea internacional de pobreza extrema, establecida en 1,9 dólares por persona y día, por lo que es inasequible para los más pobres. Comer sano y bien sale de media cinco veces más caro que seguir una dieta que simplemente satisfaga las necesidades de energía a través de un alimento básico con almidón, como el arroz o la pasta. 

Víctor Aguayo, director de nutrición del Fondo de la ONU para la infancia (Unicef) y  participante en este informe, alerta de que "cada vez vamos a ver más familias que con sus sueldos e ingresos no van a ser capaces de alcanzar una dieta saludable”. 

Todas estas personas que tienen dificultades para alimentarse bien o hacerlo, sin más, pasan a engrosar las estadísticas de hambrientos. El año pasado había 821 millones en el mundo. Este año hay 690 millones, pero son más que el anterior porque para esta edición de 2020 se han actualizado los datos de 13 países y, por tanto, toda la serie de los últimos 15 años. Entre estos se encuentra China, que cuenta con un quinto de la población mundial y cuya información estaba muy desfasada. La buena noticia es para los chinos: Tienen menos gente que pasa hambre de la que se pensaba. La mala, sin embargo, es para el resto del mundo.

En 2018, con la serie completa actualizada, no eran 821 millones los hambrientos, sino 678 millones. Dado que este año se cuentan 690 millones de personas que pasan hambre, se constata que hemos empeorado: 10 millones más de hambrientos en un año y 60 millones más en el último lustro. 

Máximo Torero, economista jefe de la organización de la ONU para la alimentación y la agricultura (FAO), señala que "lo que importa es lo que el nuevo cálculo nos dice, que la situación sigue empeorando".

El mayor número de personas hambrientas se encuentran en Asia (381 millones de habitantes), seguido de África (250 millones) y Latinoamérica (48 millones). Según Torero, "si seguimos esta tendencia, África tendrá en 2030 la mayor proporción de gente con hambre: Un 51,5%".

Pese a que los datos en cuanto a desnutrición infantil se reducen, en Unicef preocupa mucho el hecho de que dos de cada tres niños menores de cinco años de países de renta baja o media están recibiendo dietas que no satisfacen sus necesidades nutricionales. 

Aguayo asegura que "puede que satisfagan sus necesidades energéticas, es decir, que no ponen al niño en riesgo inmediato de muerte, que le van a ayudar a crecer y a desarrollarse más o menos bien, que no estén bajo el umbral de la desnutrición ni sobre el umbral del sobrepeso, pero sí pueden tener deficiencias en vitaminas, hierro, zinc... Esos niños no van a desarrollar su potencial de crecimiento físico y desarrollo intelectual".

La inadecuación de las dietas en los niños está conduciendo a un aumento del sobrepeso y la obesidad en la población infantil, una epidemia que afecta a 40 millones de menores en el mundo. Aguayo incide en que "nos preocupa muchísimo que, cuando el público piensa en una dieta poco saludable, normalmente piense en niños que crecen poco, que son bajitos o están muy delgados, pero cada vez vemos más cómo en países de renta baja y media, y entre los más pobres de renta alta, como España o Estados Unidos, que la inmensa mayoría de niños con sobrepeso están así por una dieta de muy baja calidad que incluso les aporta más energía de la que necesitan para crecer, pero no les brinda los nutrientes necesarios para un crecimiento y desarrollo adecuados". En España, de hecho, el 35% de los niños entre ocho y 16 años tiene exceso de peso.

A este escenario preocupante hay que sumar la novedad de 2020: La pandemia de Covid-19, que empeora las previsiones porque añade entre 83 y 136 millones de hambrientos por los problemas de acceso a comida a causa de la subsiguiente recesión económica. Torero explica que "al caer el PIB se genera mucho desempleo, y eso provoca que la gente no pueda comprar alimentos". Desde Unicef estiman un aumento de unos seis a siete millones de niños con desnutrición a causa de la pandemia, a no ser que se apliquen políticas claras y decididas para evitarlo.

La única posibilidad de revertir los números y alcanzar el objetivo marcado para 2030 es realizar una transformación del sistema alimentario sin que este tenga impacto en los costes de producción. La clave no está en cuánto comemos, más bien en qué comemos.  Se necesita eliminar todas las formas de malnutrición, y eso incluye sobrepeso y obesidad, al igual que desnutrición, retraso en el desarrollo. Para eso es fundamental moverse al consumo de dietas saludables. Las que consumimos hoy en día buscan, sobre todo, alcanzar el contenido energético necesario y están basadas mayormente en cereales, pero no son las que ayudan a eliminar todas las formas de malnutrición, sino que conducirán a más enfermedades no comunicables y a mayores emisiones de efecto invernadero.

Por primera vez, este informe calcula los que llaman "costes ocultos" de no llevar una dieta saludable. Torero subraya que "hay varias formas de acabar con el hambre. La primera, doy más alimentos a todo el mundo y no me preocupo de la calidad. La segunda, me preocupo de la calidad de la dieta e intento que todos tengan acceso. La tercera es un poco más complicada, no solo te doy una dieta más saludable, también te doy la más sostenible. Cuanto más subes en el escalón, más costosa es esa dieta, pero lo que hemos encontrado es que la dieta más saludable tiene unos beneficios adicionales que no habíamos cuantificado hasta ahora".

Estos costes ocultos son dos. Por una parte, nos gastamos 1,1 billones de euros en tratar enfermedades no transmisibles como diabetes, hipertensión y otros problemas cardiovasculares provocados por una mala alimentación. De esta cantidad millonaria, la humanidad podría ahorrarse el 97%. Por otra parte, dedicamos 1,2 billones de euros en costes derivados de las emisiones de efecto invernadero, de los que nos podríamos ahorrar entre un 41% y un 74%.

Para acceder al informe (en inglés), pinche aquí.

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