| Jueves, 11/12/2025 | |||||||||||||||||||
| Andalucia | Aragón | Asturias | Baleares | C. La Mancha | C. y León | Canarias | Cantabria | Cataluña | Ceuta | Extremadura | Galicia | La Rioja | Madrid | Melilla | Murcia | Navarra | País Vasco | Valencia |
|
José Luis Gómez Calvo, consultor de seguridad
22/07/2025 Seguridad en agosto: pautas clave
Agosto representa un punto de inflexión en la dinámica de las instalaciones deportivas municipales. En muchas de ellas, el uso disminuye y el personal se reduce, pero en otras se produce un pico de afluencia debido a las altas temperaturas y al ocio estival. Esta combinación de infrautilización y sobrecarga exige una gestión de seguridad diferenciada.1. Escenario dual de riesgos en agosto • Instalaciones con baja actividad: pabellones, gimnasios o pistas cubiertas que pueden quedar cerradas o con servicios mínimos, lo que aumenta el riesgo de actos vandálicos, deterioro por falta de uso o intrusiones no autorizadas. • Instalaciones con alta afluencia: piscinas municipales y espacios al aire libre que reciben un volumen elevado de usuarios, incluyendo menores, mayores y turistas ocasionales, lo que incrementa los riesgos sanitarios, de accidentes y de saturación de los servicios. 2. Factores críticos a considerar Durante el mes de agosto, las condiciones operativas de las instalaciones deportivas municipales se ven afectadas por varios factores críticos. La reducción del personal fijo debido a las vacaciones puede limitar la capacidad de respuesta ante imprevistos, mientras que el aumento de la contratación temporal, muchas veces sin una formación adecuada en seguridad, incrementa el riesgo de errores y accidentes. Además, los cambios de horarios y la frecuente incorporación de monitores externos o la cesión de espacios a entidades externas introducen variabilidad en el uso de las instalaciones, lo que requiere una supervisión constante. A esto se suma la exposición prolongada de trabajadores y usuarios a temperaturas extremas, que puede derivar en situaciones de riesgo sanitario si no se aplican medidas preventivas adecuadas. 3. Medidas específicas para piscinas municipales Las piscinas municipales, por su elevada concentración de usuarios durante agosto, requieren medidas de seguridad reforzadas. Es esencial implementar un control riguroso del aforo y de los accesos para evitar aglomeraciones que dificulten la vigilancia y la evacuación. El refuerzo del equipo de socorrismo y primeros auxilios garantiza una respuesta rápida ante incidentes, mientras que la supervisión constante de la calidad del agua y el mantenimiento técnico diario aseguran condiciones higiénicas óptimas. La existencia de sistemas de megafonía operativos y una señalización clara de normas y protocolos contribuyen a mantener el orden y facilitar la actuación en caso de emergencia. Además, se deben establecer planes específicos de evacuación y diseñar campañas informativas dirigidas especialmente a colectivos vulnerables como menores y personas mayores. 4. Pautas generales para el resto de las instalaciones. Para las instalaciones que reducen su actividad en agosto, es fundamental aplicar una serie de pautas preventivas que mantengan su integridad y funcionalidad. Una inspección técnica previa a la reducción del uso permite detectar fallos o necesidades de mantenimiento que podrían agravarse durante el cierre. El refuerzo de los sistemas de cerramiento, alarmas y videovigilancia ayuda a prevenir actos vandálicos o accesos no autorizados durante el periodo de inactividad. Registrar documentalmente las tareas de mantenimiento pendientes asegura un control posterior eficiente. Asimismo, es imprescindible contar con planes de contingencia adaptados a la reducción del personal operativo y a las limitaciones en el acceso a determinadas áreas. 5. Gestión segura de actividades temporales Las actividades temporales organizadas por entidades externas durante el mes de agosto deben ser gestionadas bajo criterios de seguridad clara y coherente. Es necesario verificar que las entidades dispongan de seguros de responsabilidad civil en vigor y adecuados a la naturaleza de la actividad. La supervisión directa de monitores y personal no habitual permite garantizar el cumplimiento de las normas de uso de las instalaciones. Una coordinación previa de los horarios y espacios con el personal técnico municipal evita solapamientos y mejora la eficiencia en la gestión de recursos. Por último, deben establecerse protocolos de actuación claros y accesibles para todos los implicados en caso de accidente o emergencia, de modo que se garantice una intervención eficaz e inmediata. 6. Riesgos laborales por calor en instalaciones deportivas municipales Durante el mes de agosto, los trabajadores de instalaciones deportivas municipales, especialmente los que prestan servicio en piscinas al aire libre, se enfrentan a condiciones ambientales extremas que pueden afectar gravemente a su salud. Las altas temperaturas, la exposición directa al sol, la humedad y el esfuerzo físico acumulado conforman un entorno propicio para el desarrollo del estrés térmico. El estrés térmico no solo disminuye el rendimiento y la capacidad de reacción de los trabajadores -socorristas, personal de mantenimiento, técnicos deportivos o personal de limpieza-, sino que puede derivar en problemas de salud como calambres, agotamiento, lipotimias e incluso golpes de calor, que requieren atención médica urgente. Entre los principales factores de riesgo se encuentran las temperaturas superiores a los 35 °C combinadas con alta humedad, las jornadas continuadas sin pausas adecuadas a la sombra, el uso de ropa inapropiada o de baja transpirabilidad, la falta de hidratación periódica y la realización de tareas físicas intensas como el mantenimiento, el montaje de estructuras o la atención al público. Para prevenir el estrés térmico, es fundamental evaluar el riesgo térmico como parte del plan de prevención de riesgos laborales, establecer pausas regulares en zonas frescas o sombreadas, facilitar el acceso constante a agua potable y fomentar la hidratación, adaptar horarios para evitar las franjas de mayor exposición solar —entre las 12:00 y las 17:00—, proporcionar ropa técnica ligera y protección solar —gorros, gafas, cremas—, y formar al personal en la detección de síntomas tempranos del golpe de calor y en primeros auxilios. El cumplimiento de estas pautas no es solo una obligación legal, sino una muestra de compromiso con la seguridad y la salud laboral en el entorno deportivo municipal. Además, reforzar estos protocolos en agosto ayuda a garantizar la continuidad del servicio y a prevenir incidentes graves entre el personal, que es clave para el funcionamiento diario de las instalaciones. CONCLUSIÓN Agosto no es un mes homogéneo desde el punto de vista de la seguridad en instalaciones deportivas municipales. La coexistencia de infraestructuras con actividad mínima y otras, como las piscinas, en pleno rendimiento, obliga a una planificación diferenciada y estratégica. Solo mediante una evaluación previa de riesgos, lo cual venimos recomendando en artículos anteriores, el refuerzo del personal clave y la comunicación efectiva con los usuarios, se puede garantizar un entorno seguro, accesible y sostenible durante este periodo singular del calendario deportivo municipal. ¡Feliz y seguro mes de agosto 2025! José Luis Gómez Calvo, consultor de seguridad
Envia a un amigo
|
|
||||||||||||||||||||||||||