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Estudio publicado en la revista GeroScience
24/02/2026 El ejercicio de fuerza retrasa dos años el envejecimiento cerebral
Científicos de Chile, Dinamarca, Canadá, Argentina e Irlanda han realizado un estudio en el que se concluye que el entrenamiento de fuerza puede hacer que el envejecimiento cerebral se retrase hasta dos años. Ha sido publicado en la revista GeroScience.Este hallazgo no solo abre una puerta a la prevención, también apunta a una forma práctica y accesible de cuidar la salud cerebral en la vida cotidiana. En su desarrollo participaron investigadores del Instituto Latinoamericano de Salud Cerebral de la Universidad Adolfo Ibáñez de Chile, el Instituto Neurológico de Montreal en Canadá y el Trinity College Dublin de Irlanda. También colaboraron científicos del Instituto de Medicina Deportiva de Copenhague y el Centro Danés de Resonancia Magnética. Agustín Ibáñez, uno de los expertos de la investigación, explica que “los resultados, a pesar de provenir de un ensayo controlado aleatorizado que brinda un nivel de evidencia robusto, necesitan ser probados en poblaciones más diversas y vulnerables”. Aun así, “del mismo modo que la demencia acelera el envejecimiento cerebral, el ejercicio, junto con otros factores como el sueño, la creatividad o la interacción social, podría retrasarlo. Esto abre una gran oportunidad para el desarrollo de políticas públicas equitativas que promuevan el capital cerebral”. La investigación incluyó a 309 adultos mayores, de entre 62 y 70 años, en un ensayo realizado en Dinamarca con grupos de diferente intensidad de ejercicio (Freepik). La pregunta principal surgió por la falta de evidencia sobre cómo el entrenamiento de fuerza influye en el envejecimiento general del cerebro. La mayoría de los trabajos anteriores solo analizaron el impacto del ejercicio aeróbico o cambios en áreas cerebrales aisladas, sin mirar el panorama global. Los científicos notaron que los estudios previos solían durar poco tiempo o usaban enfoques transversales, lo que dejaba sin respuesta qué ocurría a largo plazo. Entonces, se intentó medir el impacto del entrenamiento de fuerza en la salud cerebral durante un año, usando herramientas modernas de neuroimagen y modelos computacionales. Se propusieron determinar si el ejercicio de resistencia puede retardar el envejecimiento cerebral, comparando grupos que entrenaron con diferente intensidad y un grupo control. Para ello, se utilizaron modelos de “relojes cerebrales”, que son sistemas computacionales que calculan la edad biológica del cerebro a partir de resonancias magnéticas funcionales. De esta manera, se pudo observar si el entrenamiento de fuerza realmente acorta la distancia entre la edad cronológica y la edad cerebral. Los participantes se dividieron en tres grupos: entrenamiento de resistencia intenso, moderado y un grupo sin actividad física. Durante un año, quienes formaron parte de los grupos de ejercicio siguieron rutinas supervisadas de fuerza y funcionalidad. Las evaluaciones incluyeron pruebas de fuerza muscular y resonancias cerebrales al inicio, al año y a los dos años. Los resultados mostraron que solo quienes entrenaron fuerza lograron reducir la edad cerebral de manera significativa. El grupo sedentario no registró mejoras. Esos efectos se dieron a nivel cerebral global, en vez de limitarse a redes aisladas como las del modo por defecto, motoras o del cerebelo, aclararon los investigadores. El grupo de entrenamiento intenso rejuveneció el cerebro en promedio de 1,4 años al cabo de un año y 1,85 años después de dos años. El moderado redujo la edad cerebral 1,39 años al año y 2,26 años a los dos años. El grupo sin ejercicio no mostró cambios relevantes. “El entrenamiento de resistencia desacelera el envejecimiento cerebral, según los relojes cerebrales, reforzando su papel preventivo para la salud del cerebro”, expresaron los científicos. Gracias al estudio también se detectó que la conectividad funcional mejoró en la corteza prefrontal, una región clave para la atención y el control ejecutivo. La relación entre el aumento de fuerza muscular y la reducción de la edad cerebral fue significativa solo en el grupo de intensidad moderada. El beneficio del ejercicio persistió un año después de terminar el entrenamiento. Los investigadores enfatizaron que la generalización de sus hallazgos se limita a adultos mayores sanos de Europa con altos ingresos. A pesar de que la reducción en la edad cerebral fue estadísticamente relevante, su impacto clínico aún debe comprobarse en seguimientos más prolongados. Sin embargo, los investigadores resaltaron que el entrenamiento de fuerza desacelera el envejecimiento y apoya su uso como estrategia preventiva para mantener la salud cerebral. Para acceder al estudio (en inglés), pinche aquí. Munideporte.com
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